Hace poco recibí un regalo muy valioso para mi, un libro de cocina enormeee!madre mía, teníais que verlo, es gigante y pesa como un par de kilos sin exagerar, un dia de estos lo peso y so cuento, resulta que el libro esta en inglés,no problem, mas o menos i understand the recipes...so..here we go....un arroz que según lo vi sabia que lo haría pronto, riquisimo!y con ese toque del gengibre...increíble. Tengo que deciros que nunca había comido gengibre..y me resulto raro, porque sabe como a limón? no se...pero delicioso, me animaré a confitarlo un día de estos para algo dulce, aqui os dejo la receta.
Merche, ,muchisimas gracias por este libro tan fantástico y por acordarte de mi!Un besazo muy fuerte!(seguro que esta receta te encanta)
Ingredientes:
Una bolsa de arroz salvaje(yo compre el de eroski, sale genial de precio y da para cuatro personas)
300 gr de gambas congeladas
1 lima(la ralladura y dos cucharaditas de zumo)
1 Trozo de gengibre, de unos 3 cms
sal y aceite
un puñadito de gambas opcional, que se echan una vez saquemos el arroz de la sarten
Lo primero sera descongelar bien las gambas y reservar.
Ponemos a hervir el arroz, lo que he observado, es que este arroz salvaje, es un poco raro, resulta que lo negro tarda mas en cocerse...pero tampoco se nota tanto así que no os asustéis, para caber si esta cocido probad el blanco y ya esta. Una vez que este el arroz en su punto, lo enfriamos con agua, y escurrimos. Reservamos.
En una sartén, si tenéis un wook, mucho mejor..yo espero a que ikea venga a Coruña de una vez y comprar uno baratillo para mis experimentos..
En la sartén o wook, ponemos las gambas con un chorrito de aceite, salteamos bien, yo lo que hice fue cortar un poco las gambas para que no quedasen tan grandes y saltear. Añadir el arroz, saltear, rallar la lima y añadírsela al arroz, solo un poco, no entera, la pinchamos y le añadimos un poco de zumo, y luego rallamos el gengibre y se lo añadimos, dejamos unos 10 minutos en la sartén, removiendo para que no se pegue y que se mezclen bien los sabores.
Acopañar de unos chips de gambas.